Page 679 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—No te preocupes —dijo Horza contemplando las
inmensas extensiones de hielo y nieve que desfilaban
por debajo de ellos—. Al menos ahora sabemos que está
ahí.
La nave les había llevado hasta el lugar correcto.
Horza había recorrido aquella zona muchas veces en el
pequeño aerodeslizador de la base, y la reconoció nada
más verla. Cuando la nave dio comienzo a su
aproximación final el Cambiante se mantuvo atento
para ver si localizaba al aerodeslizador. Siempre era
posible que alguien estuviera usándolo.
La llanura recubierta de nieve estaba circundada
por un anillo de montañas. La Turbulencia en cielo
despejado pasó por encima del desfiladero que se abría
entre dos picos, pulverizando el silencio y haciendo que
chorros de nieve en polvo cayeran desde los riscos y
hendiduras de las rocas que había a cada lado. La nave
redujo un poco más la velocidad y fue bajando con el
morro hacia arriba sostenida por el trípode de fuego
que emergía de sus motores de fusión. Siguieron
bajando y los chorros de aire caliente cayeron sobre la
nieve que cubría el suelo helado, creando surtidores de
agua, nieve, vapor y partículas de plasma. La ventisca
barrió la llanura con un aullido estridente, haciéndose
más y más fuerte a medida que la nave iba
descendiendo.
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