Page 753 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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páramos, y cayó con ella, terraza sobre terraza,
esparciéndose sobre los rebordes rocosos, espumeando y
moviéndose en círculos (sintió como la humedad que
cubría su frente empezaba a congelarse y como el frío
atravesaba su piel, y supo que corría peligro, y volvió a
preguntarse si debía salir del trance, cuánto tiempo
llevaba sentada allí y si la estarían observando o no).
Sintió una nueva oleada de mareo y hundió las manos
un poco más en la nieve que la rodeaba. Sus guantes
ejercieron presión sobre los copos helados, y el recuerdo
llegó junto con ese acto.
Volvió a ver la estructura de espuma congelada.
Volvía a estar en pie sobre la fría superficie del páramo,
junto a la cascada minúscula y el la—guito donde había
encontrado la lente de hielo espumoso. Recordó haberla
sostenido en sus manos y recordó que cuando la golpeó
con la yema del dedo no emitió ningún sonido, que
cuando la rozó con la lengua sabía a agua y a nada
más..., y que su aliento se deslizó sobre ella igual que
una nube, otra imagen que se arremolinaba en el aire. Y
esa imagen era ella misma.
Eso era lo que significaba. Algo a lo que agarrarse.
¿Quiénes somos?
Los que somos. Aquello por lo que se nos acepta y
considera, nada más. Lo que sabemos y lo que hacemos.
Nada más y nada menos.
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