Page 749 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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para nuestro propio bien o el de cualquier otro. Somos
unas criaturas tan patéticamente carnosas, de vida tan
breve, tan confusa y dominada por el enjambre... Y a un
idirano debemos parecerle pura y simplemente
estúpidos.
Ya tenemos la repugnancia física, pero aún faltaba
algo peor. Somos capaces de alterarnos a nosotros
mismos, jugueteamos con el mismísimo código de la
vida, volvemos a escribir de forma distinta la Palabra
que es el Camino, el encantamiento del ser. Interferir
con nuestra propia herencia e interferir en el desarrollo
de otras sociedades... ¡Ja! Al menos compartimos ese
interés... Y hay algo todavía peor, lo peor de todo, y es
que no nos limitamos a producir sino que acabamos
entregándonos al anatema final: las Mentes, las
máquinas conscientes; la mismísima imagen y esencia
de la vida profanada y rebajada. La idolatría encarnada.
No es extraño que nos desprecien. Somos unas
lastimosas mutaciones enfermas, miserables y
obscenas, servidoras de las máquinas—demonios a los
que adoramos. Ni tan siquiera estamos seguros de
nuestra propia identidad. ¿Qué o quién es la Cultura?
¿Dónde empieza y acaba exactamente? ¿Quién
pertenece a la Cultura y quién está fuera de ella? Los
idiranos saben muy bien quiénes son. La raza única y
pura, o nada... ¿Y nosotros? Contacto es Contacto, el
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