Page 751 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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que caían sobre su cuerpo, y conoció el lento
desmoronamiento de los cristales de nieve al derretirse,
conoció lo que sentía el agua mientras goteaba y corría
y se convertía en burbujas oscuras debajo del hielo y en
gotas de rocío sobre los carámbanos. Vio los hilillos de
agua que acariciaban la vegetación, los arroyos que
corrían veloces y los ríos que se despeñaban en
cataratas; captó el serpenteo del río cuando éste
remansaba su curso y se movía con la tranquila lentitud
de un buey hasta acabar llegando al lago y el mar, allí
donde el vapor de agua volvía a subir hacia los cielos.
Y se sintió perdida dentro de todo aquello, y tuvo
la sensación de estar disolviéndose, y por primera vez
en su joven existencia sintió auténtico miedo, y el temor
que la invadió allí en ese instante fue muy superior al
que había sentido cuando cayó y se fracturó la pierna o
durante los breves momentos de la caída, el segundo del
impacto y el dolor que la dejaron aturdida o las largas
y frías horas que le siguieron cuando yacía hecha un
guiñapo sobre la nieve y las rocas, temblando,
intentando no llorar y buscando algún refugio. Eso era
algo para lo que se había ido preparando desde hacía
mucho tiempo; sabía qué estaba ocurriendo, había
meditado en los efectos que podía tener y las formas en
que podía reaccionar. Era un riesgo que corrías, algo
que comprendías. Esto no lo era, porque ahora no había
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