Page 764 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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la piel de la chaqueta, y la estructura metálica seguía
unida a la pared, tal y como la había dejado Horza.
—¡Buenos días, Perosteck! —dijo Horza con voz
jovial.
—Horza —dijo la mujer con cara de mal humor,
irguiéndose lentamente mientras flexionaba los
hombros y arqueaba el cuello—, veinte años viviendo
con mi madre, un montón de años que me gustaría
olvidar como joven alocada disfrutando de todos los
placeres que la Cultura ha llegado a producir a lo largo
de su existencia, uno o dos de madurez, diecisiete en
Contacto y cuatro en Circunstancias Especiales no han
conseguido hacer de mí una persona con la que sea fácil
llevarse bien, y tampoco me han enseñado a saltar de la
cama alegremente por las mañanas. Supongo que no se
te habrá ocurrido traerme un poco de agua, ¿verdad?
He dormido demasiado rato, no estaba nada cómoda,
hace frío y todo está oscuro, he tenido pesadillas que creí
eran realmente horribles hasta que despertaba y me
acordaba de la realidad y... Hace un momento he dicho
algo de agua, ¿me has oído? ¿O es que ni tan siquiera
puedo beber un poco de agua?
—Iré a buscarte algo de agua —dijo Horza. Fue
hacia la puerta y se detuvo junto al umbral—. Por
cierto, tienes toda la razón. Por las mañanas resultas
realmente insoportable.
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