Page 776 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Probablemente —dijo Horza—. Bien, yo iré
delante. Yalson, ponle el arnés de sujeción a Balveda.
Que todo el mundo compruebe sus armas y se asegure
de que funcionan. Nada de ruidos. Wubslin, Neisin,
avanzad lentamente. Deteneos tan pronto como podáis
ver la estación. Intentaré hablar con esos tipos.
El ruido seguía retumbando delante de él, y le hizo
pensar en una avalancha de rocas oída desde el interior
de una mina perdida en las profundidades de una
montaña.
Estaba bastante cerca de la estación. Vio aparecer
una puerta de seguridad detrás de un giro del túnel. La
estación debía estar a sólo cien metros de distancia.
Oyó unos cuantos ruidos metálicos envueltos en ecos
que emergían de la oscuridad del túnel. La distancia
apenas disminuía su intensidad. Parecía como si alguien
estuviera uniendo los eslabones de una cadena colosal o
como si accionara unos interruptores de palanca
inmensos. El traje captó la presencia de moléculas
orgánicas flotando en el aire: la atmósfera olía a idirano.
Horza dejó atrás la puerta de seguridad y vio la estación.
La estación seis disponía de luz. Era una débil
claridad amarillenta, como la que emite una linterna
cuando se le están acabando las pilas. Esperó a que
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