Page 779 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Dios —exclamó Wubslin—. ¿No saben lo vieja
que es toda esta maquinaria?
—¿Y para qué están hurgando en el reactor? —
preguntó Aviger.
—Quizá están intentando poner en marcha el tren
—dijo Horza—. Locos bastardos...
—Quizá son demasiado perezosos para volver a la
superficie remolcando su trofeo —sugirió la unidad.
—Esos... Esos reactores nucleares no pueden
estallar, ¿verdad? —preguntó Aviger.
Justo en ese instante una cegadora claridad
azulada emergió de la parte central del tren. Horza se
encogió sobre sí mismo y cerró los ojos. Oyó la voz de
Wubslin gritando algo. Aguardó la onda expansiva, el
ruido, la muerte.
Elevó la mirada. La luz seguía parpadeando debajo
del vagón donde estaba el reactor. Oyó una especie de
silbido intermitente, como de estática.
—¡Horza! —gritó Yalson.
—¡Por las pelotas de Dios! —gritó Wubslin—. Ha
faltado poco para que me llenara los pantalones de
orina.
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