Page 914 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Los cables se movieron un poquito más. Sintió cómo las

              ataduras  que  inmovilizaban  una  de  sus  muñecas  se

              aflojaban un par de milímetros.






                     El tren seguía acelerando. Apenas si podía ver los

              controles y las pantallas, por lo que se dedicó a observar

              las luces incrustadas en las paredes de los túneles. Al


              principio  desfilaban  lentamente,  pasando  junto  a  los

              grandes ventanales de la sala de control más despacio


              que la lenta marea de su respiración.


                     Ahora  cada  vez  que  respiraba  veía  pasar  tres  o

              cuatro luces. El tren ejercía una suave presión sobre su

              cuerpo,  empujándole  hacia  el  respaldo  del  asiento  y


              clavándole en él. La sangre —un poco, no demasiada—

              , se había secado debajo de su espalda, pegándole al

              recubrimiento del asiento. Tenía la sensación de que su


              destino estaba fijado. Ahora sólo le faltaba por hacer

              una cosa. Observó la consola, maldiciendo la oscuridad


              que se acumulaba lentamente detrás de su único ojo.


                     Descubrió el control de las luces antes de encontrar

              el  circuito  que  activaba  el  freno  de  emergencia.  El


              descubrimiento fue como un pequeño regalo de Dios.

              Los faros del tren se encendieron con un chasquido y el

              túnel que tenía delante se llenó de sombras y reflejos


              iridiscentes.  El  doble  trazado  de  los  raíles  relucía,  y

              pudo ver más sombras y reflejos en las paredes del túnel


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