Page 968 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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desplazado la longitud de un vagón, y la velocidad con

              que se movía aún era inferior a la de un hombre al paso.


                     El  tren  que  salió  del  túnel  chocó  con  el  último

              vagón, levantándolo de las vías y prensándolo en una


              fracción de segundo. El vagón quedó empotrado en el

              techo del túnel y sus capas de metal y plástico quedaron


              comprimidas en una apretada bola de restos. El morro

              y el primer vagón se abrieron paso por debajo de los

              escombros  destrozando  ruedas,  rompiendo  raíles  y


              haciendo estallar la piel metálica del segundo tren, que

              se esparció por toda la estación como si fuese la metralla


              surgida de una granada gigantesca.


                     El tren siguió avanzando por encima y por debajo

              del  segundo  tren,  desviándose  hacia  un  lado  y

              descarrilando a medida que los segmentos destrozados


              de los dos trenes salían despedidos hacia la pared que

              corría junto a las vías. La fuerza del impacto hizo que la

              masa principal de los dos trenes se dirigiera hacia la


              zona  central  de  la  estación,  creando  un  amasijo  de

              metal  desgarrado  y  piedra  machacada,  mientras  los


              vagones se doblaban sobre sí mismos, comprimiéndose

              y desintegrándose al mismo tiempo.


                     Y el tren seguía emergiendo del túnel. Los vagones


              dejaban  atrás  la  boca  de  éste  moviéndose  con  la

              velocidad del rayo, para precipitarse hacia el caos de

              restos  en  pleno  proceso  de  desintegración  que  había



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