Page 964 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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La  Mente  había  salido  del  tren,  estaba  dando  la

              vuelta  y  se  disponía  a  ponerse  en  movimiento.  Los

              parpadeos del láser procedentes del otro extremo de la


              estación cesaron durante una fracción de segundo y al

              reanudarse  ya  habían  cambiado  de  dirección.  Los

              nuevos impactos hicieron que la superficie plateada del


              elipsoide  se  cubriera  de  explosiones  luminosas.  La

              Mente pareció quedar suspendida en el aire temblando


              bajo el chorro de haces emitidos por el láser; después

              se  lanzó  de  lado  hacia  la  plataforma  y  su  pulida

              superficie  empezó  a  ondular  y  opacarse  mientras


              rodaba a través del torbellino de aire, cayendo hacia la

              pared  lateral  de  la  estación  como  una  aeronave


              averiada.  Balveda  estaba  bajando  a  la  carrera  por  la

              rampa y ya casi había llegado al último nivel.


                     —¡Sal de aquí! —gritó Horza empujando a Yalson.


                     El tren ya estaba lejos de las rampas. Los motores

              gruñían, pero su sonido se perdía en el rabioso ulular


              del huracán que asolaba la estación. Yalson se golpeó la

              muñeca con la palma de la mano para activar su unidad


              antigravitatoria  y  saltó  por  el  hueco  de  la  puerta  sin

              dejar de disparar.


                     Horza se asomó al exterior y disparó por entre los


              soportes de la rampa de acceso. Se agarró al tren con

              una  mano,  sintiéndolo  temblar  igual  que  un  animal

              asustado.  Algunos  de  sus  disparos  dieron  en  los



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