Page 971 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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alcanzado por los vagones que patinaban y daban
vueltas sobre sí mismos, moviéndose por la superficie de
roca fundida envueltos en una nube de chispas. Los
vagones siguieron moviéndose, pasaron junto a la
Mente casi rozándola y se llevaron consigo el cuerpo
destrozado de la mujer, enterrándolo bajo las rampas
de acceso y estrellándolo contra la pared. La masa de
metal, vidrio y plástico chocó como un inmenso
martillo contra la roca negra que rodeaba la boca del
túnel y un collar de restos fue hinchándose lentamente
sobre ella hasta que la colisión hubo gastado su último
átomo de fuerza, comprimiendo el metal y la piedra
como si quisiera convertirlos en una sola cosa.
Las chispas brotaron de las vías; las luces de la
estación parpadearon y el fuego empezó a hacer
estragos. Los restos que habían salido disparados hacia
el techo cayeron al suelo, y los ecos temblorosos del
desastre reverberaron por toda la estación. El humo
empezó a acumularse, las explosiones hicieron vibrar el
recinto y, de repente, chorros de agua brotaron de los
agujeros situados junto a las parpadeantes hileras de
luces esparcidas por toda la superficie de roca que
formaba el techo, haciendo que Unaha—Closp se
llevara una nueva sorpresa. El agua se convirtió en
espuma y fue bajando por el aire como nieve caliente.
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