Page 200 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
atentamente...
—Traigo frascos de medicinas en la mochila; también
una pistola inyectora... pero esta querría quedármela...
—No te puedo dar céntimos por eso... Si los entregas
lo único que te puedo dar es un certificado de
liberación de trabajo en las minas de mercurio... Podrás
usarlo tú, si te pones malo, y tienes que recurrir al
fondo de medicinas, o cambiárselo a otro...
—Está bien.
El doctor Blanchard tomó un tampón y colocó un
sello de tinta roja sobre el brazo de Sergio, en donde se
leía el nombre del médico.
—¿Para qué es eso?
—Tarda un año en borrarse... Nadie te tomará sangre
antes...
El camino hasta Abilene se le hizo interminable a
Sergio. Praderas, bosques, pantanos, montañas,
colinas, ríos, puentes rústicos... paradas en caseríos... Y
la eterna máquina de vapor abrasando la cabina, los
pedales, las borracheras del Manchurri, más intensas
ahora que el Vikingo se había quedado en Toledo...
Sergio se había despedido de él con dolor. Sentía,
como los demás, una extraña admiración por aquel
hombre.
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