Page 196 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            tambaleándose,  le  dirigió  una  mirada  de  odio

            reconcentrado, y se dirigió torpemente hacia la salida.

            La gente le abrió camino, en silencio.



               Cuando  el  hombre  hubo  desaparecido,  Sergio  se

            inclinó  ligeramente  hacia  la  puerta,  efectuó  los

            movimientos adecuados para abandonar el arma, y la


            dejó sobre la mesa. Si esperaba una explosión de júbilo

            y  felicitaciones,  no  la  hubo.  Los  espectadores  se

            apartaron calladamente; algunos se marcharon; otros


            se acercaron al mostrador.


               Los  ojos  del  Vikingo  parecían  dos  taladros.  Sergio

            continuó en pie, al lado del Manchurri.


               —Te  lo  agradezco...  —dijo  éste—.  Ese  bruto  me


            hubiera matado.


               —Era mi obligación defenderte —contestó Sergio—.

            Así hemos obrado siempre.


               Había  como  un  aura  de  dignidad  ultraterrena


            rodeándole.  El  Manchurri  alzó  hacia  él  unos  ojos

            impresionados.


               —Señor... —dijo—. ¿Quién eres?


                —Un  criminal  arrojado  de  la  ciudad  —respondió


            Sergio, sentándose junto a él.


               —No es cierto —afirmó el Vikingo.


               Las conversaciones y el jolgorio habían renacido a su



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