Page 201 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —Si ves al Saurio, dile que no me guarde rencor...


               —¿Por qué no habría de guardártelo?


               —Me gustaría que hubiera paz entre los dos, si otra

            vez vuelvo por aquí...


               —No siempre la paz es conveniente... ni tampoco que


            no haya rencor... No sería bueno demasiada blandura...

            Te deseo suerte, Sergio. Volveremos a vernos; puedes

            estar seguro de ello.



               Arboledas  inmensas,  a  través  de  las  cuales  el

            carromato se deslizaba sorteando los anchos troncos de

            los  árboles.  Noches  interminables  bajo  las  estrellas,


            bajo la luna, con el arma al brazo, y los ojos vigilantes.

            Sergio  se  había  acostumbrado  ya  al  trato  con  los

            habitantes de la tierra, y también a que todos llevasen


            armas, como una cosa natural y derecho inalienable del

            ser humano. De no ser por la orgullosa resolución que


            le había sacado de la ciudad, hubiera reconocido más

            sinceramente el amor que comenzaba a sentir por este

            mundo amplio, intocado, natural, y por estas gentes


            desorbitadas, generosas sin exceso, siempre con ganas

            de  divertirse,  habladoras,  trabajadoras  a  ratos,  y  al

            mismo tiempo. lo suficientemente duras para subsistir


            y enfrentarse a la adversidad.


               —Sonríe a la adversidad —dijo, en voz baja.


               —¿Qué dices, señor?


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