Page 275 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
de la montaña, el caballo había comenzado a galopar,
volviendo en ocasiones el largo cuello para observarle
con sus ojos furibundos. Después de muchas sacudidas
y contusiones, Sergio logró captar el ritmo preciso para
ir botando sobre la silla sin verse sometido a las
terribles sacudidas del galope... Al tercer día, después
de dormir en una casa solitaria, pagando su cena y su
cama con algo de trabajo casero, su cuerpo era una
masa de dolores... y sus manos estaban llenas de
desolladuras. Además, con los botes y movimientos de
Aneberg, perdió dos de las moneditas de plata, hasta
que se le ocurrió envolver las demás en un pañuelo, y
anudarlo bien.
—Buen caballo parece —dijo el Capitán Grotton,
apoyándose en el otro lado de la puerta—. Un tanto
raro, con ese cuello tan largo... Y mira como si quisiera
asesinarte... ¿Y dices que te lo dio Herder? ¿Para que le
trajeras la dichosa Piedra de Luna? ¡Bah! ¡Bien chiflado
está!
—¿Conoces a Herder?
—Una vez me perdí en un bosque extraño, lleno de
maquinaria oxidada... Había un castillo casi hundido
al fondo. Allí le conocí... Pero me largué en seguida...
algo había en aquel lugar que no me gustaba. Y luego
el chiflado aquel con sus prohibiciones: ni beber, ni
fumar... ¡ban! Y además, ¡no quería que me quedase a
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