Page 280 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
cerradas con cristal al fondo de un muro de notorio
grosor... En el piso superior, por el contrario, había
varias ventanas pequeñas, algunas de ellas, abiertas...
Masas de hiedra y de enredaderas crecían hasta el
tejado, tapando en muchos sitios la rústica piedra
unida con mortero.
Al otro lado había una especie de veranda, formando
porche, con dos ventanas enrejadas y una puerta,
abierta, de gruesos tablones reforzados con hierro... A
la derecha, un edificio más bajo, de madera, separado
del conjunto, exhalaba un característico olor a fiemo de
vacas. Algunas gallinas cacareaban en un reducido
corral...
Sergio permaneció quieto, en la veranda, con
profundos deseos de sentarse en una de las dos
mecedoras que había allí. Pero no le pareció correcto;
se limitó a contemplar los campos que se extendían en
dirección al bosque... Identificó un sembrado de trébol
y alfalfa; tablas de fresas y de espárragos... piñas
tropicales, pimientos, tomates y patatas... las
sempiternas patatas. Como de costumbre, los
sembrados eran irregulares, y entre ellos había grupos
de árboles frutales, situados de una forma que hacía el
conjunto mucho más agradable a los ojos que una
plantación rectangular y fría. Le pareció que entre
algunos árboles (identificó manzanos y melocotoneros,
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