Page 508 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            momentáneo  impacto  del  último  encuentro  amoroso

            con Edy, acompañado de una peculiar impresión de

            repugnancia... En torno al círculo, la estancia se había


            cargado  de  presencias  invisibles,  que  parecían

            presionar continuamente sobre él, mientras la luz de


            Gabkar,  rutilante,  pasaba  a  través  de  la  puerta

            completamente abierta.


               —Siento  haber  tardado  —dijo  una  melodiosa  voz

            femenina.


               Muy  despacio,  con  el  corazón  encogido,  Sergio  se


            volvió hacia el tálamo cubierto de pieles. Había en él,

            sentada, una mujer. Vestía un traje de noche de suave

            tela  blanca,  fruncida  en  las  caderas  y  en  torno  a  los


            pechos,  con  tirantes  del  mismo  tejido  que  se

            despegaban, sin apretar, de los blancos hombros. Tenía


            el pelo rubio, peinado con un corte clásico, recogido

            sobre las delicadas orejas, con una pequeña diadema

            de  brillantes  sobre  la  frente.  Las  manos,  largas  y


            aristocráticas, estaban cruzadas sobre las rodillas. La

            abertura lateral del sedoso traje dejaba ver el tobillo


            derecho,  y  el  menudo  pie,  calzado  con  un  zapato

            blanco con pequeños adornos plateados. En una mano

            llevaba  una  sortija  con  una  piedra  negra;  la  otra


            mantenía un cigarrillo del que se desprendía una ligera

            columna de humo sonrosado.


               Resultaban un tanto incongruentes las grandes gafas

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