Page 503 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
tuvo en su poder, una risa demoníaca se escapó de sus
labios. El relumbrar de la Piedra de Luna aumentó
bruscamente, simultaneándose con el formidable
chispazo que en ese momento surgió de Gabkar,
iluminando casi con luz diurna los alrededores del
castillo y la entrada misma...
—Aquí está... no fueron en vano las múltiples
torturas, apariciones y daños que hice sufrir a la
Princesa de los Mandriles. ¿Dices que murió?
—Sí; y yo diría que...
—No importa; por más que... Dilo, mortal.
—Diría que se dejó matar... que deseaba que la
matase. —Es posible; pero no tiene importancia. Deja
tu arma y tu bebida en el exterior, al lado del
guardián... nadie lo tocará, y vuelve aquí...
Silenciosamente, Sergio pasó junto a las repugnantes
tallas de la puerta de entrada, que vibraron y
cambiaron de forma gomosamente, como si vigilasen
sus movimientos. Dejó su rifle y su alforja (en esta
ocasión no llevaba más que un pequeño frasco de
ginebra) sobre el primer peldaño, y volvió a entrar.
Herder se hallaba en este momento en el exterior del
segundo círculo, colocando un vaso de vino en la parte
externa, y trazando con creta bendita el nombre de
Sergio y unas cifras:
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