Page 512 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 512
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
pedirte algo?
—Claro que sí.
—Quítate la camisa. Hace verdadero tiempo que no
veo el torso de un hombre... Así. Eres amable conmigo;
procuraré pagártelo bien. ¡Oh, eres hermoso y viril!
Tienes bonita piel, suave, morena... un regalo para la
vista... Dame tu camisa; yo la dejaré ahí... Y eres
musculoso; me gustas. Ten un poco de compasión de
mí, Sergio... no creas que soy nada dañino... Soy algo
desgraciado, sin materia, sin posibilidad de
incorporarse al mundo de los hombres... si tú no me
ayudas...
—He de hacerlo —dijo Sergio, en voz baja. Se sentía
molesto ante este voraz examen de su anatomía.
—Pero te ruego que no sea por obligación, Sergio...
no sólo por eso. No te lo haré difícil, sino todo lo
contrario... No es preciso más que una sola cosa; piensa
lo que deseas de mí, como si yo fuera una mujer de
verdad... Y quizás algún día lo sea, gracias a ti...
Cualquier cosa que pienses o desees... yo puedo
hacerla, sin excepción ninguna... Lo que no te atreverías
a pedirle a otra, yo lo haré; y si es preciso, tomaré otra
forma para servirte... ¿Sigo siendo de tu agrado?
Había otro cigarrillo en su mano, lanzando la misma
leve humareda de color rosa. Las largas piernas de
512

