Page 600 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
diez hombres, mandada por un alférez, a quienes
acompañaba un coronel, con el cordón blanco y la
placa esmaltada de la Alta Jefatura de la Guardia
Personal. Sobre el uniforme verde oscuro relucían los
correajes de gala, y en el pomo de su sable destellaban
las últimas luces del sol poniente.
—Acompáñenme... ¿Hablan ustedes mi idioma?
—Sí, señor... —musitó Sergio—. Sí, señor, lo
hablamos.
—He de llevarles hasta Su Excelencia... Cuando se
encuentren ante él, deben tratarle de Vuecencia, y no
acercarse demasiado... ¿No se lavan ustedes? ¡Huelen
a demonios! Alférez, cuando guste...
—¡A sus órdenes, mi coronel! ¡Atentos! ¡En columna
de vigilancia... ar!
Hubo una momentánea confusión cuando la
columna se separó a ambos lados, intentando
encuadrar a los prisioneros, y éstos, al no saber qué
hacer, permanecieron donde estaban. Después de unas
cuantas explicaciones pudo hacérseles comprender
que debían caminar en el interior de las filas, sin salir
de ellas, bajo pena de que se disparase
inmediatamente.
—Pues también es gana de complicar... —dijo el
Manchurri—. ¿Es que no podíamos ir andando, por las
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