Page 598 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            de  un  lado  para  otro,  interrogados,  examinados,  y

            hubo  un  par  de  nuevas  intentonas  por  parte  de

            distintos jefes para que Sergio entregase el mensaje en


            cuestión. Pero Sergio se aferró a su papel de salvaje casi

            irracional, en el que prontamente fue secundado por el


            Vikingo y el Manchurri, con alguna exageración por

            parte de este último. El Huesos se limitó a callar, y a

            emitir sonidos roncos sin sentido...


               Más  tarde,  a  punto  de  ponerse  el  sol,  un  gran


            vehículo plateado, con la sigla GPIII en los costados, en

            grandes caracteres escarlata, aterrizó junto al mando

            de  la  división.  Fueron  arreados  dentro  de  él  sin


            grandes ceremonias, y Sergio se cuidó perfectamente

            de mostra su espanto y su miedo ante aquel artilugio

            extraño que era capaz de volar. Se tiró al suelo, ocultó


            el rostro entre las manos, gimió y lloró. El Manchurri

            hizo lo mismo, aunque lanzando tales alaridos, que se


            ganó  un  par  de  culatazos  de  los  guardias  a  quienes

            habían  encomendado  su  custodia.  La  postura  del

            Vikingo  fue  algo  más  digna;  sin  embargo,  en


            numerosas  ocasiones  pudo  observar  Sergio  cómo  el

            rostro de su amigo se hallaba descompuesto, a causa


            de lo que observaba a su lado.


               —¿Mal wu‐wei? —le preguntó, en un momento en

            que los guardias no les atendían.


               —Pésimo —respondió el Vikingo, muy preocupado,

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