Page 605 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            destellante que contrastaba con el fondo de mil colores.

            Porque los árboles de horripilantes copas tenían éstas

            formadas  por  plumajes  dorados,  por  grumos  de


            algodón  (o  algo  semejante)  de  un  azul  intenso,  por

            bandas  amarillas  y  negras,  y  en  algunos  lugares  se


            cubrían con flores de pétalos cuadrados o triangulares,

            exhibían frutas de forma geométricamente elipsoidal,

            de un amarillo vivo... Y entre los grupos de disformes


            árboles, cascadas y arroyuelos de agua carmesí, negra,

            blanca  o  morada,  corrían  lamiendo  los  troncos

            cilindricos,  todos  exactamente  iguales,  de  un  tono


            pardo y liso, como hechos a máquina...


               El  rostro  del  Vikingo  estaba  lleno  de  desagrado

            mientras continuaban su camino a través de aquellas

            horrendas  formas  geométricas.  Por  el  contrario,  el


            Manchurri y el Huesos parecían muy admirados, como

            niños, e incluso el Huesos se atrevió a extender una de


            sus peludas zarpas y tomar de una rama pendiente una

            flor,  que  era  algo  mixto  de  caléndula  y  calculadora

            electrónica... Cuando la tuvo en sus manos, y mientras


            la miraba, el engendro abrió sus pétalos de terciopelo

            verde, extrajo una larga lengua roja, y dijo en voz alta


            y clara, con un ligero deje chillón:


               —DIOSELE A UN HOMBRE LA SABIDURIA


                El Huesos, asustado, soltó aquello, que cayó sobre el

            suelo de grava (de una grava cuyos cantos eran todos

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