Page 649 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            ferradas de Alberto de Belloc...


               La entrada se perdió a lo lejos, mientras continuaban

            su camino, con la potente luz oscilando variablemente


            sobre  la  pared  más  próxima  y  el  suelo.  De  vez  en

            cuando alguno de ellos se volvía hacia atrás, con objeto

            de observar el acceso a la cripta, y solamente tras una


            pertinaz observación, lograban distinguir un cuadrado

            más claro que la extensa tiniebla que les rodeaba. El

            pavimento,  del  mismo  tono  que  las  paredes,


            continuaba  hallándose  cubierto  de  polvo  y  detritus,

            como  si  hiciera  decenas  de  años  que  nadie  hubiera

            entrado allí.


               —Hay  algo  —dijo  Alberto,  tratando  de  alcanzarlo


            con el foco del fanal.


               Se acercaron. Era un vehículo anticuado, con cuatro

            grandes ruedas de caucho macizo, colocado sobre dos


            depresiones paralelas en el suelo de la caverna. Había

            dos hileras de asientos, sumando en total seis plazas;


            tres y tres. Sergio hizo un expresivo gesto; había que

            subir al vehículo; era preciso; para esto habían venido

            hasta aquí.


               Se colocaron en la primera hilera de asientos, después


            de  sacudir  el  polvo  de  siglos  que  cubría  los  duros

            tableros de metal. Durante unos segundos, no sucedió

            nada. Después, con un chirrido de maquinaria en mal




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