Page 650 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            estado, el vehículo dio un empujón hacia adelante; se

            detuvo            un        segundo             y       volvió          a      caminar...

            Simultáneamente, dos faros escasamente brillantes, de


            luz  rojiza,  se  encendieron  en  la  parte  delantera...

            Alberto  no  apagó  su  fanal,  mucho  más  potente  que


            estas desgastadas luces...


               El  vehículo,  chirriando  y  exhalando  quejidos  de

            maquinaria  cubierta  de  óxido,  continuó  su  lenta

            marcha  hacia  adelante.  De  cuando  en  cuando,  la


            linterna de Alberto giraba, tratando de iluminar algo

            distinto de las hoscas paredes negras, el polvo y las dos

            guías  paralelas  sobre  las  que  corría  lentamente  el


            estropeado armatoste.


               —Parece que esto se estrecha —dijo, con un ligero

            nerviosismo.


               Era ciertamente así. Las paredes se habían acercado


            un poco, al igual que el techo, hasta el punto de que la

            luz del fanal trazaba sobre ellos unos lúgubres círculos


            apenas visibles. No se oía un solo rumor; solamente

            percibían un intenso olor a enmohecido que anegaba

            sus olfatos, casi impidiéndoles respirar.


               —Esperemos que esto no dure mucho —dijo Sergio.


            Su primo no le contestó. Frente a la simple curiosidad

            de Sergio, se le veía preocupado, tenso. Era evidente

            que resistía con dificultad, por alguna razón, esta lenta




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