Page 648 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—No tanto... Siento solamente curiosidad... pero es
que yo... no sé si esto tendrá que ver... no temo al
pasado. Parece como sí la muerte de mis padres fuera
un túnel abierto hacia atrás por el que puedo seguir
mirando... o quizás es algo distinto. Ahí está; entremos.
Es grande, ¿eh?
La inmensa oquedad cuadrada se levantaba sobre
ellos como un gigante vacío dentro de la inclinada
muralla negra. Más tarde, las silenciosas estructuras
del palacio relucían lóbregamente, entre nieblas, con su
luz de color naranja apagada y mortecina. Alguna
patrulla de vigilancia, diminuta como un cortejo de
hormigas, pasaba a lo lejos, sobre la plaza. Durante un
instante, Sergio se esforzó en penetrar la intensa
negrura de la noche, tratando de distinguir el punto
rojo de la hoguera que seguramente habrían encendido
sus amigos... No vio nada; solamente una oscuridad
profunda, subrayada por un silencio casi insoportable.
—Vamos dentro.
Alberto conectó una potente linterna eléctrica,
mostrando un suelo oscuro, cubierto de polvo. La luz
no llegaba a iluminar el fondo de la caverna, ni el techo,
ni siquiera hubiese alcanzado las paredes de no ser
porque caminaban muy próximos a una de ellas.
Durante un buen rato continuaron hacia adelante,
resonando huecamente en las profundidades las botas
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