Page 644 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               La ciudad desapareció.


               —Lee, Alberto.


               Pero aún quedaban en el aire, como el resto de una

            tormenta que se deshace, lejanas imágenes de personas


            moviéndose  a  toda  prisa,  amortiguados  alaridos  de

            seres calumniados amnistiando a sus acreedores, bocas

            de plata lanzando panes dorados en forma de violín...


               —¡Es tu abdicación!



               —Fechada  dos  días  antes  de  mi  muerte.,  y

            entregándote a tí el mando de la Ciudad. No digas que

            no; sé leer en tu rostro... lo deseas.


               —Sí.



               —Entonces, ¿para qué discutir?


               El lejano huracán que había traído las imágenes de la

            ciudad se deshacía poco a poco, como un tornado que

            desaparece  en  la  distancia...  Unos  pétalos  cantarines


            ondularon  aún  en  el  aire...  unas  letras  de  fuego

            quisieron ordenar algo... ¿Valía la pena? Sergio sintió

            aumentar su deseo de huir de allí. Ansiaba las grandes


            extensiones de la tierra, los ríos saltando en espumas

            sobre  las  rocas  brillantes,  el  aire  perfumado,  Edy,  el


            pequeño  Hermán...  beber  whisky  con  el  Capitán

            Grotton, recordar las aventuras de Africa, pasear sobre

            Aneberg a la luz del amanecer... Y esperar la muerte un


            día tras otro, pacíficamente, sin temor. Y, sobre todo,

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