Page 58 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 4 Ramsey Campbell
Hilton». Quizá, necesitaba que alguien le demostrara
que no a todo el mundo le gustaba Angela, aunque se
puso furiosa al recordar lo mucho que se asustó la
pequeña aquel día y lo poco que había hablado hasta
que llegaron a casa.
En el tren de Otford dejó el maletín en el suelo, junto
a ella, y se recostó en el asiento con un suspiro de alivio.
Un tren cercano parecía una sombrerería: los hombres
levantaban sus gorras para secarse la frente y uno de
ellos se estaba abanicando con el ala de su sombrero.
Pronto, el tren dejó atrás la perrera de Battersea o, como
1
decía Angela, la Perrera del Maltrato . En Peckham
Rye, los bloques de pisos se alejaron en grupo hacia el
horizonte, dejando las colinas para las pequeñas
aldeas. El cielo de Kent era tormentoso, del color del
crepúsculo y la lluvia.
Al llegar a Otford oyó un trueno distante, el sonido
de las colinas desplazándose hacia delante, empujadas
por el cielo plomizo. El tren se alejó, reduciéndose de
tamaño hasta que apenas fue una mancha, y entonces
nada más se movió en aquella estación desierta, sobre
las coloridas colinas de neón. Parecía que el aire se
había convertido en una resina transparente.
Había recorrido la mitad del puente elevado cuando
advirtió que la estación no estaba desierta: había una
1 Juego de palabras del texto original, debido a la similitud de Battersea (barrio de Londres) y Battered (maltratado). N.
de la T.
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