Page 82 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
P. 82
Los sin nombre: 6 Ramsey Campbell
de objetos de segunda mano en un salón parroquial,
dejó todas las cosas de Angela en la primera mesa y se
fue rápidamente. De vuelta en el campo, entre las
colinas oscuras y empapadas, abandonó el coche bajo
la tormenta y caminó en círculos a lo largo de varios
kilómetros, llorando y recordando.
Durante días enteros se odió a sí misma por haber
vuelto a trabajar, porque esa necesidad había matado a
Angela. Sin embargo, si no retomaba pronto su trabajo,
se sumiría aún más en el vacío de su interior. En cuanto
estuvo de vuelta en su oficina de Londres, se entregó
tanto a su trabajo que durante un tiempo creyó que no
tendría tiempo para pensar en nada más, aunque en
realidad todo hostigaba sus recuerdos: las cosas que la
gente evitaba decir; la consideración con la que la
trataban Jan y sus colegas, por mucho que se esforzaran
en fingir lo contrario; los bebés y los niños que
aparecían en mitad de los libros que tenía que leer.
Aunque aquellas no fueron las únicas razones que la
impulsaron a asumir el riesgo, decidió utilizar la
herencia de Arthur y el dinero que consiguió de la
venta de la casa para trasladarse a Londres y montar su
agencia. El traslado la había ayudado a curar su herida,
a aceptar que Angela se había ido para siempre..., pero
ahora, nueve años después, una voz en el teléfono la
estaba llamando «mamá».
82

