Page 83 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 7 Ramsey Campbell
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El cielo nocturno quedó atrapado bajo la cúpula de
piedra y la luz se intensificó entre las estrellas. Al
principio las nubes parecían cristalinas, eran espirales
superpuestas verdes y azules y carmesíes de
intrincados diseños que se movían a la deriva,
desplegándose. Entonces apareció un enorme garabato
de formas geométricas, aritmética de neón en el
firmamento. Ovillos de colores navegaban entre las
estrellas, como si unos gatitos gigantescos estuvieran
jugando con ellos; bucles de luz descendían hacia el
público, como si quisieran echarle el lazo; flores
geométricas florecían y se cerraban y volvían a florecer.
Había formas tan rápidas que era imposible
describirlas, tan rápidas que Judy olvidó que ya tenía
nueve años, y gritó alborozada.
–Ha sido precioso. Gracias, papi –dijo, cuando las
luces se encendieron. Dando saltos, salió del Planetario
y avanzó por Baker Street, mientras los ojos de Ted
intentaban adaptarse a la luz. Tenía la impresión de
que los dibujos de la alfombra estaban a punto de
cambiar de forma. Cuando la alcanzó, cerca de un
grupo de jóvenes drogados, la niña dijo–: Mamá me
llevó al museo la semana pasada, pero no me gustó
tanto.
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