Page 155 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 155
Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—Nadie es desechable —aseveró Ender—. Es solo
que no serviré de mucho.
—Me venciste a mí —dijo Sergeant secamente—. No
te hagas el indefenso.
—Está asustado —intervino Bean—. Eso es todo.
—No soy un cobarde —dijo Ender con frialdad.
—Todos estamos asustados —comentó Carlotta.
—Aterrados —añadió Sergeant—. Cuando esos
malditos rajos me atacaron, me hice encima en mi traje de
presión. Hay que estar loco para no tener miedo de entrar
en territorio desconocido para vérselas con enemigos
rápidos y otros enemigos potenciales sobre los que no
sabes nada.
—¿Entonces por qué lo hacemos? —preguntó
Ender—. La nave está muerta, no seguirá nuestro rastro
hasta la Tierra. La raza humana no corre peligro.
Preparemos nuestro informe y sigamos viaje.
Eso era lo que Bean más temía, la muy sensata idea
de largarse de allí. Pero, conociendo a sus hijos, no quería
defender la decisión que él prefería.
—Ender tiene razón —dijo—. No es preciso que
investiguemos más esa nave.
155

