Page 162 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—No —dijo Bean—. No si se crían por separado. En
la nave hay suficientes vientres para que cada uno de
vosotros críe a un niño en una habitación aparte. Les
daréis hermanos cada año. Sabéis que al cabo de un par
de años tendrán inteligencia suficiente para ser útiles.
Tendréis tres clases diferenciadas de niños que no se
criarán como hermanos. No tendrán el rechazo instintivo
al apareamiento dentro de la familia inmediata.
—¡Aun así serán hermanos! —insistió Carlotta.
—Hermanos y hermanastros, genéticamente
hablando. Pero no es eso lo que te repugna. Los primates
solo sienten repulsión por la idea de aparearse con una
pareja con el que vivieron como un hermano directo
criado por el mismo progenitor. Si no los conoces de ese
modo, no hay rechazo.
—Entonces tendremos que mentirles —dijo Carlotta.
—Separarlos —matizó Bean.
—Mentirles —repitió Sergeant.
—Mentir es parte de la crianza de un hijo —concedió
Bean—. Enmarcar el mundo en que viven vuestros hijos,
diciéndoles solo lo que les conviene saber.
—Entonces eres un padre brillante —intervino
Ender—. Totalmente brillante.
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