Page 167 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—Lo dices como si fuera heroico —observó Sergeant.
—Sois el Zeus, el Apolo y la Hera de vuestra tribu —
afirmó Bean.
—Afrodita —dijo Carlotta.
—Estupendo —concedió Ender—. ¡Eso dice la niña
que afirma que nunca tendrá relaciones sexuales!
—Atenea, entonces —replicó Carlotta—. No quiero
ser Hera.
Puro teatro. Aún eran niños y les gustaba dramatizar.
Sin embargo, aceptaban la situación. O al menos
ponían la idea a prueba. Bean no sabía qué decidirían.
Pero aún no se habían rebelado. Él había podido
venderles la historia como un relato épico. Cuando lo
vivieran, empero, no habría nada de heroico, solo rutina,
dificultad, peligro, fracaso, pérdida y pesadumbre. Como
en cualquier vida humana.
—Y recordad esto —añadió Bean—. Todavía sois
humanos. Enseñad a vuestros hijos que ellos son
humanos. Una especie humana distinta, pero estáis
mucho más cerca del Homo sapiens de lo que jamás
estuvieron el Neanderthal y el Australopithecus
afarensis. No dejéis que vuestros hijos consideren que los
humanos son el otro, el enemigo, el alienígena. Os lo
ruego.
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