Page 68 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—No pueden encontrarlo —dijo Carlotta.
—Nuestro software y nuestros agentes piensan que
no, pero eso no quiere decir que una persona realmente
capaz no pueda hacer cosas que los sorprenderían. De
todos modos, volviendo a tu sugerencia... yo estoy en
condiciones de hacer algo así. No creo que funcione, pero
se puede hacer y vale la pena intentarlo. ¿Tú también
quieres una mascota?
—Quizás un enlace con un robot doméstico, así
podría observar a otro que realice el mantenimiento de
rutina día tras día y año tras año, y recordar que las
máquinas tienen vidas más interesantes que la mía.
—Conque sientes tanta autocompasión como todos
nosotros —dijo Ender—. Somos unos mártires.
—Lo dices como si tal cosa —replicó Carlotta.
—Pero no vivo como si tal cosa. El trabajo que hago
me aburre tanto que hay días en que quisiera morirme
junto con el Gigante.
—¿Sabes por qué el Gigante no quiere morirse? —
preguntó Carlotta.
—Porque nos ama —respondió Ender— y su trabajo
no habrá concluido hasta que esté seguro de que
tendremos una chance de ser felices. Sea esto lo que fuere.
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