Page 257 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
con todo lo que tenían, que a pesar de su número
parecía lamentablemente inadecuado.
Incluso desde esa distancia Lem reconoció varias
naves de la flota de su padre, todas blindadas con
placas adicionales burdamente soldadas a sus cascos.
Al parecer se habían preparado con prisas para la
guerra, pero el blindaje añadido no les sirvió de nada.
Uno a uno, los cañones fórmicos fueron abatiendo a
las naves, lanzando cientos de glóbulos de plasma
gamma laserizado con implacable precisión,
vaporizando grupos enteros de naves con destellos
que lanzaban restos en todas las direcciones.
Lem advirtió que aquellas naves no significaban
nada para ellos. Somos mosquitos. Molestias menores.
Fáciles de espantar, apenas merecemos el esfuerzo.
Mientras Lem y Benyawe miraban, nave tras nave
se fueron convirtiendo en nada, volcando sus
equipamientos y sus tripulantes al espacio. La mayor
parte de los restos desaparecieron esparciéndose en
todas direcciones, pero algunos continuaron
avanzando tras la estela de la nave, impulsados por la
inercia, como si se negaran a aceptar que estaban
muertos y dejar la lucha.
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