Page 258 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



                   Otros  pecios  quedaron  atrapados  en  un  campo

            invisible  tras  la  nave  fórmica  y  fueron  arrastrados,

            como si un imán gigantesco les hiciera variar el rumbo


            y seguir a la nave.



                   Las  naves  supervivientes  continuaron  atacando,

            disparando implacables, golpeando a los fórmicos con


            todo su arsenal. El resultado fue siempre el mismo:

            muerte,  muerte  y  muerte.  En  unos  instantes,  la

            colmena de abejas redujo su número, hasta que solo


            quedaron unas cuantas naves insistentes. «¿Es que no

            veis que es inútil?», quiso gritarles Lem. «¿No veis que

            vais  a  morir?  Ni  siquiera  les  estáis  haciendo  daño.


            Retiraos. Morir no sirve de nada».



                   Pero  las  naves  del  holocampo  siguieron

            disparando y desapareciendo. Ya era patético. Apenas


            quedaba  un  puñado  de  naves.  Y  entonces,  en  un

            frenesí de fuego fórmico, desaparecieron, dejando sola


            a la nave fórmica, intacta e impávida, silenciosa una

            vez más mientras iba lanzada hacia la Tierra como una

            bala, arrastrando tras de sí una cola de pecios.



                   El vídeo se paró.




                   Benyawe se secó los ojos.










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