Page 357 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



            hagas lo que te digo, Bingwen. El niño daría cualquier

            cosa por tener un vehículo o un deslizador.



                   El abuelo empezó a tumbarse en el suelo y él se


            acercó a ayudarlo, cogiéndolo por debajo de los brazos

            y bajándolo con cuidado.



                   —Hay gente en los campos, abuelo. Busquemos a


            alguien que pueda llevarte el resto del camino.



                   —Tengo dos pies, niño. Déjame usarlos. No seré

            una carga para ningún hombre.



                   Claro,  no  serás  una  carga  para  ningún  hombre,


            pensó Bingwen, pero sí para mí.



                   Al  instante  se  sintió  avergonzado  por  su

            insolencia. Era el abuelo quien había creído su aviso

            de  los  extraterrestres  cuando  ningún  otro  adulto  lo


            había  hecho,  el  abuelo  quien  lo  había  ayudado  a

            hurtar latas de comida y sacos de arroz y enterrarlo


            todo en la tierra, el abuelo quien le había enseñado a

            construir  la  escalera  de  bambú  para  entrar  en  la

            biblioteca hacía muchos años. Siempre el abuelo.



                   Bingwen pensó en echar a correr hacia la aldea y


            traer a su padre. Pero entonces se le ocurrió que eso

            enfadaría a su progenitor. No tendría que habernos







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