Page 524 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
P. 524
La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Bingwen se detuvo e inclinó la cabeza, mirando al
suelo.
—Estoy en desacuerdo con mis mayores, abuelo.
Lo que es diferente. Pero por ti siento amor y respeto.
Eres sabio y más que sabio. Leal y valiente. Encuentras
fuerzas a pesar de tus heridas. Solo espero poder ser
la mitad de hombre que tú. Pero la virtud no hace que
un hombre tenga razón todo el tiempo. Por favor,
abuelo. Sin esos soldados, ¿quién nos protegerá?
¿Quién nos guiará?
—Si están heridos, Bingwen, tampoco podrán
hacerlo ellos.
—No conocemos la gravedad de sus heridas,
abuelo. Y aunque estén malheridos, ¿no les debemos
nuestras vidas? Si estar herido quita valor a una
persona, entonces tú y yo no valemos nada. Somos los
más heridos de nuestro grupo.
El abuelo se echó a reír.
—Menuda lengua. Mírame, Bingwen.
El niño alzó la cabeza. El abuelo se arrodilló
delante de él y le puso una mano detrás de la cabeza.
[524]

