Page 526 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Se apresuró camino abajo, ansioso por marcharse
antes de que el anciano hiciera algún otro comentario
y lo obligara, por respeto, a detenerse y contestarle con
una réplica razonable… y no tenía tiempo para
ninguna de las dos cosas. Al búfalo no le gustaba la
velocidad y seguía oponiéndose al tirón de la cuerda
y obligando a Bingwen a ir más lento. El animal se
detuvo dos veces para alzar el hocico y oler el humo
que seguía llegando. Bingwen le dio una fuerte
palmada en los cuartos traseros y lo puso de nuevo en
marcha.
En la cima de la montaña Bingwen se había
mostrado intrépido. Pero cuanto más bajaba por el
camino, más le fallaba el valor. Los árboles que
flanqueaban el sendero se convirtieron de repente en
escondites para los alienígenas. Aquel tupido matorral
del recodo de repente fue el lugar perfecto para una
emboscada. Las finas ramas que sobresalían del
bosque se convirtieron de pronto en manos que
esperaban para rociarle la cara de bruma. En el aire
sonaban las naves, fuertes y veloces, algunas cerca,
otras más lejos, y cada vez que Bingwen oía una,
estaba seguro de que caía hacia él, como un meteoro
ardiente, cerniéndose directamente hacia su posición.
El búfalo parecía sentir lo mismo. Cuanto más se
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