Page 747 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Bingwen esperaba en el patio, contemplando las
llamas, la espada en la mano, la sangre brillando en la
hoja a la luz de la luna.
Mazer se arrodilló junto a él.
—No podemos quedarnos, Bingwen. ¿Puedes
correr?
Tenían que moverse. Los transportes de tropas
eran silenciosos y ligeros como hojas. Podrían llegar
allí de un momento a otro. Bingwen se volvió hacia
Mazer con movimientos lentos, como en trance. No
respondió. Mazer comprendió que no podría correr.
No con rapidez. Agarró la espada y cogió al niño en
brazos. Luego echó a correr hacia las montañas,
dejando las llamas y la granja a sus espaldas para
dirigirse al norte, a la oscuridad.
Corrieron durante quince minutos, cortando
camino por campos que habían sido despojados de
todo rastro de vida. Las botas de Mazer pronto se
llenaron de barro y ceniza. Cruzaron arrozales,
ciñéndose a los estrechos puentes de tierra entre los
cultivos y manteniéndose apartados del agua
estancada. Los brotes de arroz hacía tiempo que se
habían marchitado y muerto, y ahora un fino residuo
químico flotaba encima del agua, brillando como
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