Page 742 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



                   Bingwen estaba en la puerta mirando al anciano,

            que se había desplomado a un lado.



                   —¡Atrás! —gritó Mazer—. ¡Cúbrete la boca!



                   Bingwen retrocedió hacia la oscuridad. La criatura


            se debatía y pataleaba. Mazer rodeó con los brazos la

            cabeza del fórmico y la hizo girar violentamente hacia


            un lado. Algo crujió. Mazer sintió romperse músculos,

            huesos y cartílagos. El fórmico se quedó flácido.



                   Mazer lo sujetó un momento más antes de soltarlo

            y alejarlo de una patada. Tenía el corazón desbocado,


            los  brazos  y  las  piernas  cubiertos  de  humedad.  No

            estaba seguro de si era sudor suyo o del fórmico. Sintió


            ganas  de  vomitar.  Pero  entonces  estiró  el  cuello  y

            controló la náusea.



                   Oyó  el  suave  sonido  de  pasos.  Pisadas.  Pero  no

            humanas. Venían de detrás del granero. La espada de


            Danwen yacía en el suelo, cerca de la puerta. Mazer

            buscó  algún  resto  de  la  bruma,  pero  no  distinguió


            nada en la oscuridad. Podía estar allí, o tal vez no. No

            estaba  seguro.  Las  pisadas  se  acercaban.  Recogió  la

            espada y se alejó rodando para erguirse. Corrió hasta


            el granero sigilosamente. Apoyó la espalda contra la

            pared  justo  cuando  otro  fórmico  con  un  fumigador

            aparecía  en  la  esquina  a  su  izquierda  y  pasaba  de




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