Page 454 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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En lo alto, el sol calentaba hasta tal punto que
Maggie vislumbró vapor alzándose desde las riberas
cubiertas de lodo. Con suavidad, se fue deslizando
sobre las llanuras aluviales.
El cieno era demasiado tentador. Se detuvo y
condensó hasta que los patrones energéticos fueron lo
suficientemente sólidos. Revolvió el agua y fue
cogiendo puñados del rico y fértil cieno que amontonó
en la orilla. Luego modeló el montículo hasta que se
asemejó a un hombre: brazos en jarras; piernas abiertas;
una cabeza redonda con ligeras hendiduras y
protuberancias para ojos, nariz y boca.
Contempló la escultura de João un rato, luego la
acarició y dejó secar al sol.
Al mirar en derredor, vio briznas de hierba
cubiertas de brillantes gotas de silicio y flores negras
que trataban de absorber hasta la última gota de luz
solar. Vio figuras argénteas que surcaban las aguas
marrones y sombras doradas planeando por el cielo
añil. Vio enormes cuerpos escamosos moviéndose
pesadamente en la distancia entre bramidos; y, más
cerca, un gran géiser brotó en las inmediaciones del río,
y en la tórrida neblina se dibujaron arcoíris.
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