Page 590 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
P. 590

exprimir  a  los  campesinos  hasta  su  última  gota  de


             sangre. Cuando tomó las armas contra los rebeldes, el

             temido  señor  de  la  guerra  Cao  Cao  convirtió  al

             emperador en un rehén en su propia capital y gobernó


             en su nombre desde las llanuras y desiertos del norte.


                    En  el  sur,  gracias  a  los  fértiles  arrozales  y  los


             serpenteantes  ríos,  Sun  Quan,  el  Pequeño  Tirano,

             consiguió hacerse con una flota y se lanzó en pos del

             título de emperador.



                    La enfermedad y el hambre reinaban por doquier, y


             los ejércitos marchaban por campos sin cultivar.



                    Liu Bei, un hombre tan atractivo que los lóbulos de

             las orejas le llegaban hasta los hombros, no era más que

             un  vendedor  ambulante  de  esteras  y  calzado  de  paja


             cuando conoció a Zhang Fei, el carnicero, y a Guan Yu,

             el proscrito que continuaba fugado. Guan Yu ya había

             empezado a dejarse crecer su famosa barba, una barba

             poblada y lustrosa que lo hacía parecer viejo y joven a


             un mismo tiempo. Tal aditamento le sentaba bien a su

             atractiva  cara,  cuyos  rasgos  tersos  parecían  estar

             tallados en la rojiza roca del acantilado Carmesí del río

             Yangtsé.




                    —Si dispusiera de hombres dispuestos a pelear a mi



                                                                                                        590
   585   586   587   588   589   590   591   592   593   594   595