Page 136 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Y  aun  así,  reflexionó  Hackworth,  no  era  nada

               comparado  con  Run‐cible,  cuyas  páginas  eran  más


               gruesas  y  estaban  empaquetadas  con  más  maquinaria

               computacional.  Cada  hoja  doblada  en  cuatro  para

               formar una signatura de dieciséis páginas, treinta y dos


               signaturas unidas a un lomo que, además de mantener

               el libro intacto, funcionaba como un enorme mecanismo


               de conmutación y base de datos.



                  Estaba diseñado para ser robusto, pero aun así tenía


               que nacer en la matriz eutáctica, una cámara de vacío de

               diamante sólido que contenía un compilador de materia


               inteligente. El diamante estaba dopado con algo que sólo

               permitía que pasase la luz roja; las prácticas de inge‐

               niería estándar rechazaban cualquier enlace molecular


               tan débil que pudiese romperse con los débiles fotones

               rojos,  los  fracasados  del  espectro  visible.  Así  que  el

               crecimiento del prototipo era visible a través de aquella


               ventana; una última medida de seguridad. Si el código

               estaba mal y el proyecto empezaba a crecer demasiado,

               amenazando  con  romper  las  paredes  de  la  cámara,


               siempre podías detenerlo por el ridículo método de baja

               tecnología de desconectar la línea de Toma.








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