Page 225 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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de hierro, Harv la vio desde lo alto de una torre y brus‐
camente le dijo que se fuera, porque la Princesa Nell
había cambiado tanto durante su aventura que Harv ya
no la reconocía.
—He venido a liberarte —le dijo la Princesa Nell.
Harv le dijo otra vez que se fuese, afirmando que
tenía todo la libertad que quería dentro de las paredes
del Castillo Tenebroso.
La Princesa Nell puso las doce llaves en las doce
cerraduras y comenzó a abrirlas una a una. Cuando la
puerta herrumbrosa del castillo se abrió finalmente, vio
a Harv de pie con un arco listo, y una flecha preparada,
apuntando directamente a su corazón. Harv dejó volar
la flecha, que la golpeó en el pecho y la hubiese matado
si no hubiera sido porque llevaba un medallón. Al
mismo tiempo, Harv fue derribado por una flecha de
uno de los soldados de la Princesa Nell. Nell corrió al
lado de su hermano caído para confortarlo y lloró sobre
su cuerpo durante tres dias y tres noches. Cuando secó
finalmente sus ojos, vio que el Castillo Tenebroso se había
vuelto glorioso; porque el río de lágrimas que había
salido de sus ojos había mojado la tierra, y hermosos
jardines y bosques habían crecido de la noche a la maña‐
na, y el Castillo Tenebroso ya no era negro, sino un faro
brillante lleno de cosas maravillosas. La Princesa Nell
vivió en aquel castillo y gobernó la isla por el resto de
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