Page 227 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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de aeróstatos reflectantes rodeaba el alto territorio,
protegiéndolo de los intrusos mayores y más evidentes;
desde allí, a varios kilómetros de distancia, las vainas
individuales no eran visibles, pero podían verse en
conjunto como un reflejo sutil en el aire, una vasta
burbuja, perfectamente transparente, que rodeaba al
sacrosanto territorio de los angloamericanos,
deformándose a un lado y otro bajo el viento cambiante
pero sin romperse jamás.
La vista se estropeaba al acercarse a los Territorios
Cedidos y entrar en la niebla eterna. Varias veces
mientras recorrían las calles de los T.C., el juez Fang
realizó un gesto peculiar: doblaba los dedos de la mano
derecha formando un cilindro, como si agarrase un tallo
de bambú invisible. Colocaba la otra mano debajo,
formando una cavidad negra y cerrada, y luego miraba
dentro con un ojo. Cuando miraba en la burbuja de aire
así formada, veía la oscuridad llena de luz centelleante;
algo así como mirar en una cueva llena de luciérnagas,
excepto que aquellas luces eran de todos los colores, y
éstos eran tan puros y cristalinos como los de las joyas.
La gente que vivía en los T.C. y que realizaba aquel
gesto, frecuentemente era capaz de decir qué sucedía en
el mundo microscópico. Sabía cuándo pasaba algo. Si el
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