Page 279 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—En consecuencia —dijo la señorita Pao—, hubo
lapsos en su cobertura de Nanobar. Un número
desconocido de bichos de seguimiento pasó a
través de las aberturas y se unieron a su ropa y
carne. Se quitó toda la ropa y se frotó
vigorosamente en una ducha pública antes de
volver a su domicilio, pero le quedaban trescientos
cincuenta bichos de mareaje en la piel, y fueron
extraídos durante nuestro examen. Como es
normal, los bichos de mareaje estaban equipados
con sistemas de navegación inercial que grabaron
todos los movimientos subsecuentes del
sospechoso.
La imagen en movimiento fue reemplazada por
un mapa de los Territorios Cedidos con los
movimientos del sospechoso marcados con una
línea roja. El chico había vagabundeado mucho,
incluso llegando hasta Shanghai en ocasiones, pero
siempre volvía al mismo apartamento.
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