Page 281 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Oh —soltó ausente Chang, como si acabase de


              recordar algo importante.





                 —¿Qué sabemos de la víctima? —dijo el juez


                 Fang.




                 —Los  aeróstatos  de  vigilancia  sólo  pudieron


              seguirle hasta las entradas  de  Nueva  Atlantis  —


              dijo la señorita Pao—. Tenía la cara llena de sangre


              e  hinchada,  lo  que  complica  la  identificación.


              Naturalmente, también estaba bajo seguimiento, el


              aeróstato de seguimiento no puede distinguir entre


              víctima y agresor, pero no se han recibido esporas;

              podemos suponer que todos los bichos de mareaje


              fueron  detectados  y  destruidos  por  el  sistema


              inmunológico de Atlantis/Shanghai.





                 En ese punto la señorita Pao dejó de hablar y giró


              los ojos hacia Chang, que estaba de pie inactivo con


              las manos en la espalda, mirando al suelo como si


              su grueso cuello se hubiese rendido finalmente ante


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