Page 286 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Como desee, juez Fang —dijo la señorita Pao.





                  El juez Fang cambió al inglés.





                  —Su caso es muy serio —le dijo al chico—. Vamos

               a  salir  y  consultar  con  venerables  autoridades.


               Permanecerá aquí hasta que volvamos.





                  —Sí, señor —dijo el acusado, aterrorizado. Aquél


               no  era  el  miedo  abstracto  del  delincuente


               primerizo;  estaba  sudando  y  temblando.  Ya  le


               habían dado bastonazos antes.




                  La Casa del Venerable e Inescrutable Coronel era


               como  la  llamaban  cuando  hablaban  chino.


               Venerable a propósito de la perilla, blanca como la


               flor  del  cornejo,  una  marca  de  credibilidad  sin


               tacha a ojos confucianos. Inescrutable porque se


               había ido a la tumba sin divulgar el Secreto de las


               Once Hierbas y Especias. Fue el primer estableci‐


               miento  de  comida  rápida  que  se  instaló  en  el


                                                                                                       286
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