Page 29 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 29

abajo, hacia la oscuridad, por lo que simplemente


              elegían salir volando. Ni siquiera se asustaban lo


              suficiente para cagarse.





                  Los  lirios  crecían  en  un  vaso  de  cristal  del

              tamaño  de  un  estadio,  el  Palacio  de  Diamante,


              que  estaba  abierto  al  público.  Turistas,  pensio‐


              nistas  en  aerobicicletas,  y  filas  de  escolares


              uniformados marchaban por el interior un año sí


              y otro también, mirando a través de paredes de


              vidrio (en realidad diamante sólido, que era más


              barato)  a  las  distintas  fases  de  la  línea  de


              desensamblado  molecular  que  era  Fuente

              Victoria.  Aire  sucio  y  agua  sucia  entraban  y  se


              acumulaban  en  los  tanques.  Al  lado  de  cada


              tanque  había  otro  tanque  que  contenía  agua  o


              aire  ligeramente  más  limpios.  Se  repetía  varias


              docenas  dé  veces.  Los  tanques  al  final  estaban


              llenos de nitrógeno perfectamente limpio y agua


              perfectamente limpia.





                                                                                                         29
   24   25   26   27   28   29   30   31   32   33   34