Page 572 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Los futuros pasajeros se detuvieron en el suelo
deslizante como la saliva del Aeródromo de
Shanghai cuando la megafonía anunció el nombre
de grandes y viejas ciudades chinas por los
altavoces. Pusieron las bolsas en el suelo, calmaron
a los niños, fruncieron el entrecejo, se pusieron las
manos alrededor de los oídos, y apretaron los labios
sorprendidos. No facilitaba las cosas la familia
extensa de unas dos docenas de bóers recién
llegados, que se reunieron alrededor de una puerta
y empezaron a cantar himnos de agradecimiento
con voz ronca.
Cuando la voz llamó al vuelo de Hackworth (San
Diego, con paradas en Seúl, Vladivostok,
Magadan, Anchorage, Juneau, Prince Ru‐pert,
Vancouver, Seattle, Portland, San Francisco, Santa
Bárbara y Los Ángeles), aparentemente decidió
que estaba por debajo de su dignidad, o por encima
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